Me voy a sincerar con vosotros: nunca me han gustado los Resident Evil. Esperad, esperad... soltad esas sogas y antorchas, ya habrá tiempo para quemarme en la hoguera cuando terminéis de leer mi análisis. Digo esto porque cuando se mostraron los primeros vídeos de Resident Evil: Umbrella Chronicles, hubo algún fanboy que puso el grito en el cielo al descubrir que se trataba de un título de disparos en primera persona... sobre raíles. Para los neófitos, “sobre raíles” quiere decir que nosotros no controlamos el movimiento de los personajes, y no tenemos libertad para explorar el escenario, sino que somos transportados por él como si fuésemos sobre unos raíles. Este concepto se distancia totalmente del que proponían los anteriores cuatro juegos de la saga Resident, en los que uno de los factores determinantes era la exploración y la resolución de pequeños puzzles. Y esta necesidad de investigar mansiones abandonadas, ciudades en ruinas, o puebluchos de mala muerte donde te podía aparecer un zombi tras cualquier esquina era la salsa de los juegos. La tensión que generaban en los jugadores era uno de sus mayores atractivos.
Y precisamente por esto, a mi no me gustaba. Es más, me aburría. Tranquilos, tranquilos... os prometo que tras el análisis me ofreceré voluntario para atarme y prenderme fuego yo mismo, si hace falta. No me gustaban, porque si bien la historia estaba muy bien tramada, y me llamaba a seguir investigando, la mayor parte del juego me parecía lento y aburrido. Uno no se asusta con facilidad, y andar por ahí buscando una llavecita para abrir la puerta del sótano – por decir algo – no me atraía demasaido. Sobre todo, si podía llegar a estar varios minutos sin apretar el gatillo de mi pistola. El único que me gustó un poco más fue Resident Evil 4. El juego empieza de forma trepidante, con la famosa escena del pueblo en el que te ataca hasta el apuntador y no hay ni un momento de descanso. Esto era lo que echaba de menos en juegos anteriores, y por eso es el único que conservo en mi estantería.
La historia de Umbrella Chronicles nos lleva a revivir los hechos narrados en los primeros tres juegos de la saga. Recorreremos escenarios clásicos renovados, mezclados con otros inéditos, e iremos recomponiendo la historia con nuevos detalles que no nos fueron desvelados en su momento.
Parece una buena fórmula, ¿verdad? Pues desgraciadamente, no es la primera vez que a Capcom se le ocurre introducir el género en la saga. ¿Alguien se acuerda del mediocre “Biohazard: Gun Survivor” para PlayStation? Infumable. Aunque no tanto como su sucesor, “Gun Survivor 2”, un error con el que todavía tengo pesadillas, y no precisamente debidas a la tétrica ambientación del juego. Por suerte, el tercer intento, llamado “Resident Evil: Dead Aim” nos dejó mejor sabor de boca, con unos gráficos a la altura, aunque todavía le faltaba algo... y es que estos juegos no triunfan demasiado en videoconsolas domésticas. Al menos, hasta la llegada de una videoconsola doméstica cuyo mando puede pasar perfectamente por una pistola.