Debo confesar que cuando recibí la noticia de que Steven Spielberg estaba preparando un juego junto con Electronic Arts, me embargó una emoción que hacía tiempo no sentía. ¡Spielberg! Uno de mis directores de cine favoritos estaba preparando un juego. Spielberg ha rodado varias de mis películas favoritas de la infancia, y pensé que de ahí tenía que salir algo bueno a la fuerza. Poco más tarde, anunciaron que el juego se desarrollaría para la Nintendo Wii... y vinieron las sospechas.
Sospechas, porque por aquél entonces proliferaron como setas los títulos de minijuegos en la sobremesa de Nintendo. Sospechas que se confirmaron cuando se publicaron las primeras imágenes, que mostraban una especie de juego de Jenga. Para quien no lo sepa, el Jenga es ese juego de mesa en el que hay que construir una torre de bloques y los jugadores se turnan para sacar los bloques intentando no tirar la torre.
Así que no tenía demasiadas esperanzas con Boom Blox. Hasta que jugué. Y descubrí uno de los juegos más divertidos de la Wii.
Boom Blox es un juego de puzzles, sí. Pero su sucesión de rompecabezas destila humor por los cuatro costados, y una frescura que venía pidiéndose a gritos desde hace tiempo. Es uno de los pocos juegos que dan un uso inteligente al wiimote, sin limitarse a agitarlo para conseguir una acción que podríamos hacer pulsando un botón. Boom Blox rompe la barrera que separa al juego en la televisión del jugador, haciendo que te olvides que estás mirando una pantalla.
Los puzzles nos proponen jugar con estructuras hechas de bloques, con diversas variaciones. En ocasiones tendremos que derrumbarlas lanzando un objeto, en un máximo de lanzamientos; buscando el punto débil de la construcción. En otras, se desafiará nuestro pulso al tener que quitar bloques sin tirar la torre de bloques, al más puro estilo Jenga. Y mi favorita: el asedio. Imaginad un castillo hecho de bloques, defendido por unos graciosos personajillos con forma de cubo. El juego nos propone actuar defendiendo o atacando, e intentar robar o mantener a salvo unos bloques especiales. Pero lo más divertido acaba siendo bombardear a los enemigos y hacerlos volar por los aires.
En el juego podremos encontrarnos bloques de diferentes tipos: unos que explotan al tocarse, otros cuando los tocamos nosotros, otros que simplemente desaparecen y algunos indestructibles; por citar algunos ejemplos. Tendremos que planear bien la estrategia, para conseguir el objetivo de la forma más óptima posible. Ya sea haciendo pocos lanzamientos, buscando el punto débil para derrumbar una estructura o manteniéndola intacta.
Boom Blox no es un juego que destaque por sus gráficos vistosos o por su música inolvidable. Es más, estos aspectos son bastante discretos en el juego, salvándose solo las físicas de los objetos. Pero no importa. Es un juego que le viene como un guante a la Wii. Se hace un uso inteligente del mando, es divertido, sencillo y adictivo. Además, es ideal para jugar acompañado. A diferencia que en otros "party games" de minijuegos como Wario Ware, en Boom Blox no tendrás que explicarle a tu cuñado que ha de hacer cada minijuego lo antes posible. Aquí lo que destaca es la intuitividad.
Hablando del modo multijugador, podremos jugar en colaboración con un compañero/a o competir por la victoria. A este modo se completan otras opciones interesantes, como el editor de niveles; que aumenta ostensiblemente la vida del juego. Los desafíos pondrán a prueba nuestras habilidades, y los modos arcade y aventura son una sucesión de misiones que aumentan de dificultad progresivamente.
Me gustaría insistir en que, por más análisis positivos que leáis sobre Boom Blox, y por más vídeos e imágenes que encontréis por la Red (a ser posible, en nuestro maravilloso portal); le déis una oportunidad. Hay que jugarlo para darte cuenta de su grandeza, como ocurre con otras joyas como Okami o Patapon. Si estáis cansados de shooters clónicos y refritos de sagas sobrevaloradas, cambiad de aires y probadlo. Dudo que os arrepintáis.