A lo largo del juego nos acompañan melodías relajadas y simpáticas, que recuerdan a las que se pueden escuchar en cualquier programa de cocina. Es decir, no creo que vendan muchas copias de la banda sonora, pero sin embargo ésta no es ni mucho menos pesada ni repetitiva, sino que ayuda a ambientar el juego perfectamente.
Un detalle de agradecer es que cada personaje tiene su propia voz, y hablará en el idioma de su país natal. No es que se pasen todo el juego relatando, pero es curioso ver cómo te hablan en japonés, en ruso o en chino. Lo malo es que la voz de la “mama” no está doblada al castellano, sino que se ha dejado en inglés. Para eso, podrían haber dejado la voz original en japonés, que seguro que era más kawaii.
Y en cuanto a los efectos sonoros, simplemente correctos. Escucharemos el sonido de la sartén al fuego, el agua caer del grifo, el cuchillo cortando cebollas o cómo se rompen los huevos... y poco más. Qué queréis, es un juego de cocina, no un Call of Duty.