Una vez más, Koji Kondo toma el mando cuando toca hablar de música. Y es que las músicas son una de las partes quizá menos consideradas de los videojuegos, pero más relevantes en el universo Zelda. ¿Quién no se emociona con esa mítica melodía cada vez que abrimos un cofre? ¿O se siente más héroe cuando escucha de fondo el "main theme" mientras recorre Hyrule? En Twilight Princess tenemos la música de siempre y nuevas melodías a la altura de las circunstancias.
Esta vez no dispondremos, como en otras ocasiones, de ocarinas o batutas con las que crear música. Ahora podremos recurrir a briznas de hierba para silbar (como humanos) o, directamente, a nuestra voz para aullar (como lobos).
Y la gran novedad de Wii: el altavoz en el mando. Un detalle tan aparentemente tonto como poner un altavoz en el mando dota a Twilight Princess de un extra de inmersión en el juego que sí, se agradece. Es un sonido bidimensional, entre las cosas que pasan cerca (la cuerda destensada del arco) y las que pasan lejos (la flecha clavada).
Como casi siempre, un Zelda nos deja un inmejorable sabor de boca en lo que al sonido se refiere.