En mi opinión, no existe el juego perfecto. Siempre hay algo que mejorar, y aunque no lo haya; siempre llegará un juego que supere esa aparente perfección. Por eso, cuando empecé a leer análisis en otros medios y ví las notas que se llevaba Super Mario Galaxy, pensé que la gente no estaba siendo imparcial. Que se dejaban llevar por la impresión inicial o por lo que dicen los demás para poner esa nota. Y efectivamente, cuando empecé a jugar lo primero que pensé fue: “Es un gran juego, pero no es un juego de 10”.
Hoy, escribo estas líneas tras haberme pasado Super Mario Galaxy y tras haber conseguido prácticamente todas las estrellas. Y tengo que admitir que a medida que he ido jugando, y que he ido descubriendo cada secreto, cada rincón de los escenarios y cada enemigo, he entendido por qué la gente valora con un 10 este juego.
Super Mario Galaxy supera en todos los aspectos al que hasta hoy, muchos consideraban como mejor juego de la historia: Super Mario 64. El concepto es el mismo, pero mejorado en todos sus aspectos. Incluso si se pudiera pensar que se había perdido el factor sorpresa, con Mario Galaxy se ha recuperado, ya que innova en un género que se pensaba que no iba a seguir evolucionando. La música, la jugabilidad, el arte en los escenarios... todo ello hacen de este juego el heredero al trono de juego de plataformas perfecto. Y considero que ha de tener un 10 porque es el mejor juego de su consola, el mejor de su género y el mejor de la saga. Por fin, ha llegado el prometido Mario 128 que se alza sobre la alargada sombra de su predecesor.