A pesar de que se trata del mismo juego, punto por punto, que ya pudimos ver en el resto de plataformas (GameCube, PS2 y PC), hemos de reconocer que la versión de Wii sí aporta algo nuevo: el nuevo y revolucionario control de Wii. Era previsible que en Wii los shooters tendrían un "sabor" diferente, y lo hemos podido comprobar y corroborar con este título.
Si la calidad técnica de la consola es o no capaz de dar más de sí, es algo que veremos con el tiempo, pero hoy en día sabemos que esto es lo más que puede sacársele, así que debemos conformarnos con poder disfrutar el título con una calidad semejante a la que vimos en su día en GameCube. Esperemos los gráficos NextGen para la siguiente versión, ese Resident Evil 5 del que tanto se habla.