Un ejemplo que ayudará a entenderlo: estás en una pendiente 2D, y no paran de caer objetos que resulta imposible esquivar saltando. ¿Solución? Pasas a 3D y los esquivas por los lados, no por arriba. Esto, como en todo juego de Nintendo, ha sido llevado al extremo: habrá muchos momentos en los que no podrás avanzar si no usas la combinación precisa entre 2D y 3D, así como las habilidades especiales de los personajes del juego (Mario, claro, pero pronto se le unirá Peach y… bueno, dos viejos conocidos más), todo ello atorgándole un dinamismo extraordinario al juego, que hace que nunca puedas aburrirte porque siempre hay algo por descubrir.
Super Paper Mario es, además, un juego curioso, porque pese a su estética infantil y desenfadada, su guión contiene bromas y parodias destinadas a los más creciditos, y su concepto de cambios de dimensión puede que no sea bien asimilados por el público más juvenil. Es otro de sus puntos fuertes, puesto que el catálogo de Wii ya está suficientemente repleto de juegos infantiles, y el jugador adulto no sólo vive de juegos con sangre, chicas desnudas y coches robados. O al menos eso creemos aquí. Por eso y por mucho más, por lo que nos hemos divertido jugándolo, Super Paper Mario es sin duda uno de los juegos imprescindibles del catálogo de Wii.