Si en algún apartado hay cambios de cierta relevancia con respecto a su versión original, es en este, en el que el uso del Wiimote y el Nunchuk se ha adaptado con una armonía y un protagonismo difíciles de aunar. A medio camino entre la jugabilidad original y la de un "shooter" de pistola estilo Virtua Cop, esta versión del Resident Evil 4 ofrece un control mucho más dinámico e intuitivo que el original.
El Nunchuk nos servirá para dominar los movimientos de nuestro personaje, mientras que el Wiimote nos servirá para apuntar y disparar las diferentes armas. También controlaremos con este último los menús y el cambio de armas (seguimos notando lo incómoda e inaccesible que resulta la cruceta de este mando para acceder a ella de forma rápida durante el juego). La utilización del cuchillo, por ejemplo, será ahora más cómoda y fácil, lo que nos ayudará a ahorra munición.
Comentaré, para los que este título suponga su primer acercamiento al cuarto capítulo de Resident Evil, que el control del personaje será en tercera persona, como suele decirse "cámara encima del hombro", de tal modo que cuando apuntemos a un enemigo, la mayor parte de la visión en pantalla quedará libre para que podamos seleccionar bien. A lo largo del juego se nos presentará algún puzzle, pero la mayor parte del juego lo pasaremos deshaciéndonos de hordas de enemigos, y tratando de defender o rescatar a la indefensa hija del presidente.
La aparición de personajes secundarios de interés, los giros de guión, y la siempre agradecida inclusión de "jefes" finales antes de la conclusión de un capítulo dentro de la trama, conforman un apartado argumental que acompaña a la perfección a una de las maravillas jugables de los últimos tiempos. Da igual la plataforma: Resident Evil 4 es un juego imprescindible.