Estamos frente a un juego claramente pensado para que jueguen los más pequeños de la casa, y esto se hace evidente al tomar los mandos de Wii y empezar a jugar. Los enemigos son fáciles de matar, las fases son cortas y no hay demasiadas (unas 25). Aunque eso sí, la dificultad va creciendo a medida que avanzamos niveles en el juego y superamos misiones. Esto puede ahuyentar a los jugadores más experimentados, pero quizás es ideal para el público infantil, que con otros títulos de mayor dificultad se pueden sentir frustrados. Así que no podemos calificar negativamente este apartado, porque dependerá del tipo de público que valore el juego.
En cuanto al control, es sencillamente de lo mejor que hemos visto en Wii hasta ahora. El juego es en tercera persona, pero la tarea de apuntar y disparar con el mando está perfectamente lograda. La sensibilidad es perfecta, tanto para apuntar como para girar la pantalla, algo que todavía nos gustaría ver en un juego de acción en primera persona del estilo de Call of Duty 3 o Red Steel. De este modo, apuntaremos con el mando alargado y dispararemos el arma principal con el gatillo. El arma secundaria se activará con el botón A, y podremos cambiarlas con la cruceta. También será indispensable para jugar el nunchaku, con el que saltaremos y nos desplazaremos gracias al stick analógico.
Sencillo, ¿verdad? Decídselo a Ubisoft.