Cuando nos planteamos si uno de estos juegos merece la pena, especialmente cuando se trata de nuestra Nintendo Wii, más que los gráficos o el sonido lo que nos interesa es saber si la experiencia de juego resulta lo suficientemente atractiva. En este sentido, podéis estar tranquilos, porque este es el apartado que más se ha cuidado en Cooking Mama.
Veréis, como hemos comentado anteriormente, el juego consiste en ir siguiendo los pasos de las recetas para conseguir preparar los platos correctamente, que se nos presentarán en forma de pruebas en las que se hará un uso exhaustivo del wiimote. Antes de cada prueba, la “mama” nos explicará detalladamente – en castellano, por suerte - lo que debemos hacer, con imágenes e iconos muy ilustrativos que indicarán los gestos que tenemos que hacer con el mando. Cuando estemos preparados, intentaremos superar la prueba. Tendremos que hacerlo en un tiempo determinado, y sin cometer demasiados errores. Por ejemplo, si hacemos una tortilla tendremos que pelar bien las patatas, que no se nos rompa ningún huevo, que no se nos queme... etcétera. Si lo hacemos suficientemente bien, mamá nos felicitará y nos premiará con una nueva receta disponible para preparar cuando queramos. Así que poco a poco tendremos más comidas de todas partes del mundo para hacer cuando deseemos.
Otro de los puntos fuertes del juego es el modo multijugador. Podremos competir contra la máquina o contra un amigo en la misma consola, para ver quien es el mejor chef. El que acabe antes y cometa menos errores, ganará.
En todas las pruebas la detección de nuestros movimientos es muy precisa y sin errores. Y es que a medida que vamos ganando experiencia, los platos serán más elaborados y más difíciles de preparar, de modo que un fallo podría hacer un estropicio en la comida que estamos preparando.