La evolución gráfica respecto a Melee es evidente (han pasado diez
años) y todos los escenarios lucen un aspecto fantástico, así como los
personajes. Se nota la calidad tanto en las texturas como en la
animación, y podremos observar detalles como las plumas de las alas de
Pit al volar, las ropas de los personajes meciéndose a merced del
viento y acompañándoles en los saltos, y unos movimientos bastante
fluidos y detallados. Por si fuera poco, los escenarios tendrán una parte muy activa en el juego, evolucionando a lo largo de los combates.
En muchos de ellos nos encontraremos con trampas, así que tendremos que
estar atentos a lo que pase en nuestro entorno mientras esquivamos
golpes. También podremos aprovecharnos del terreno, obligando a los
otros jugadores a pisar donde no deben, escondiéndonos o simplemente destruyendo el escenario.
Dichos escenarios estarán basados en los juegos originales de los
personajes de "Brawl!", y estarán rediseñados o simplemente serán
exactamente iguales que en la versión clásica. Así que por ejemplo,
podremos encontrarnos combatiendo en una "Game & Watch", en las
tuberías del primer "Mario Bros.", o en medio de una fase de "Wario
Ware". Por cierto, que en este último escenario existe la curiosidad de
que tendremos que realizar los minijuegos de Wario mientras luchamos, y
si fallamos se nos restará vida o podremos incluso salir del escenario.
Aparecerán multitud de objetos para ayudarnos a ganar, ya sea
reponiendo nuestra salud, lanzándolos contra nuestros rivales o
golpeándoles con ellos. La variedad de estos objetos va desde espadas
láser y pistolas a "Pokéballs", pasando por las nuevas "Bolas Smash", que activarán un espectacular movimiento especial, característico de cada personaje.
Merecen mención especial también las escenas cinemáticas que introducen
cada uno de los capítulos del modo Emisario Subespacial, con una buena
calidad de animación y narración que, sin un sólo diáligo transmiten la
historia a la perfección.
En general, y comparándolo inevitablemente con "SSB: Melee", sobre
todo se agradecen las mejoras tanto en la cámara como en la nitidez de
los escenarios, algo que resultaba demasiado caótico en ocasiones en
los anteriores Smash, y limitaba la jugabilidad. También la fluidez de
las animaciones y las físicas (ahora por ejemplo los personajes pueden
chocar entre ellos cuando son lanzados, logrando interesantes
carambolas) merecen la enhorabuena. Podríamos decir que se ha hecho un
lavado de cara evidente al juego, adaptándolo a los nuevos tiempos; y
ha salido muy bien parado. Sin ser ni mucho menos los mejores
gráficos de la actual generación, lo cierto es que dentro de lo que se
ha visto en Wii, este "Smash Bros." está muy por encima de la media, aunque sin llegar a impresionar tanto por su calidad, sino por su variedad y buen gusto estético.