En este caso es lo de menos que el apartado gráfico sea de lo más limitado, con escenarios en 2D que podrían haber sido realizados en Nintendo 64 y con unos decorados 3D que tampoco es que hagan justicia a la nueva generación. Lo de menos: los colores vivos y decorados animados siguen ahí, es lo que aporta magia al juego, y resulta evidente que todo el trabajo en Super Paper Mario ha sido destinado a aunar los mundos 2D y 3D para que en cualquier momento puedas cambiar, descubrir cosas e interactuar de la manera más interesante posible.