Correcto pero sin florituras, el aspecto visual de Bully es cumplidor. En todo momento encontraremos detalles reseñables, pero el nivel general no es para tirar cohetes, aunque no se le puede recriminar que se pueda catalogar de excesivamente simple. En ocasiones, incluso, la aparentemente escasa carga gráfica no evitará que el motor se sobrecargue y asistamos a momentos de petardeo de la tasa de frames.