Este es uno de esos escasos juegos que, sin alardear en términos de cifras de polígonos en movimiento o calidad de las texturas; sí que tienen un encanto especial que los hace únicos. En todo momento tendremos ante nuestros ojos un desfile de gráficos simpáticos de llamativos colores, que crean una atmósfera de juego divertida y agradable. Como hemos dicho, este no es un juego que pretenda transmitir realismo gráfico, sino alegría y distensión.
Los menús del juego son un claro ejemplo de ello. Tendremos como fondo una cocina, y las diferentes opciones estarán adornadas con iconos animados, y la graciosa mama haciendo gala de su enorme vitalidad apareciendo por la pantalla de vez en cuando.
Todos los personajes tienen una estética que encaja con el estilo de las series de animación japonesas. De hecho, el juego está bastante orientado al público nipón, muy aficionado a este tipo de títulos tan peculiares.
Otro detalle curioso lo encontramos al escoger el plato que queramos preparar, en el que se abre un libro de recetas. Este recurso se mantiene durante el juego, en el que cada prueba va precedida de una explicación imitando el estilo visual de este tipo de libros.
Durante el juego, los gráficos también cumplen a la perfección. Tendremos una mezcla de imágenes en cell shaded con otras más realistas. Lo que está claro es que se han esforzado en hacer que la comida parezca apetitosa, ya que no podemos recordar cuántas veces hemos finalizado una receta y nos han entrado ganas de meternos, una buena paella, por ejemplo; entre pecho y espalda.